¿Por qué debemos andar como el anduvo?
¿Por qué nosotros como creyentes, debemos de imitar a Cristo y vivir como él vivió?
En primer lugar, debemos hacerlo por nuestro propio bien. Si deseamos gozar de la paz de Dios, disfrutar de salud espiritual y enriquecernos con el vigor que imparte la gracia, debemos tener a nuestro Señor Jesucristo como modelo de nuestras vidas. Si queremos gozar de santa y feliz comunión con nuestro Señor, y anhelamos salir victoriosos de nuestras pruebas y tentaciones, la clave es; vivir como él vivió. Él es la fuente de bendición. Jesús dijo en Juan 7:37-38 durante la fiesta de los tabernáculos: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Te sentirás feliz y serás reconocido como hijo de Dios, cuando por el poder del Espíritu santo sigas las pisadas del Maestro.
En segundo lugar, debemos vivir como El vivió siguiendo su ejemplo, por el propio bien de nuestra iglesia local. ¡Pobrecita la iglesia! A sido tan dañada a través de los siglos por los paganos e incrédulos. Pero más daño le hacen los que profesan ser creyentes y usan la daga de la hipocresía. ¿Quién hizo esas heridas en la mano de nuestro Redentor? Más daño le hacen los que con vanaglorias entran al redil con piel de oveja y por dentro son lobos rapaces. Esto daña más a la manada que el león que está afuera. No hay otra arma más destructiva que el beso de Judas. El cristiano tibio e inconstante insulta más el evangelio que el burlón y el incrédulo. Pero especialmente por la causa de Cristo imita su ejemplo.
Hermano. ¿Amas a tu salvador? ¿Es precioso él para ti?
¿Quieres que los reinos del mundo lleguen a ser de tu Señor? ¿Deseas que él sea glorificado? ¿Ansías que las almas sean ganadas para él? Si es así ¡Imita a Jesús! ¡Sé una epístola de Cristo conocida y leída de todos los hombres!
Un excelente mensaje, Pastor Llausas, como siempre. ¡Que Dios le bendiga!